Mostrando entradas con la etiqueta Enseñanza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enseñanza. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de enero de 2026

"Queridos Reyes Magos": competencia lingüística navideña



Publicación en Ideal en Clase 


“QUERIDOS REYES MAGOS”: COMPETENCIA LINGÜÍSTICA NAVIDEÑA      6.1.2026

En estos días de Navidad, es inevitable recordar el espectro de las Navidades pasadas. Y aparte de recuerdos familiares, folklóricos o gastronómicos, la inclinación profesional me lleva a temas lingüísticos y literarios.

Antes del elfo que hace travesuras a escondidas de forma silenciosa o de la famosa onomatopeya de Papa Noel (¡Jojojo!), la Navidad también era una oportunidad para adquirir competencia lingüística y literaria. No había Navidad que no empezara con el envío de una felicitación navideña, después llamada christmas con la invasión de los anglicismos. Incluso nuestros familiares semianalfabetos escribían: “Te escribo estas cuatro letras para desearte Felices Pascuas y próspero Año Nuevo…”. “Pascuas” o “Próspero” eran algunas de las palabras que no escucho hoy en ningún contexto. Quizás porque la prioridad ahora no es prosperar sino algo mucho más desmesurado. Incluso los villancicos, con sus letras absurdas a veces, también nos enseñaron vocabulario (aguinaldos, anafre, arrullo, delirio, fulgurar…), juegos de palabras y recursos literarios de todo tipo (chiquirriquitín; yo me remendaba, yo me remendé). Y por supuesto, reflexiones profundas al ritmo de una pandereta como el que deslumbró a Pedro Antonio de Alarcón en su niñez: “La Nochebuena se viene, la Nochebuena se va y nosotros nos iremos y no volveremos más”. Así lo recoge en La Nochebuena del poeta, un cuento imprescindible para Navidad. En cualquier caso, todo ello era uso y reflexión sobre la lengua.

               La Navidad terminaba con la ansiada carta a sus majestades. Tras el encabezamiento de “Queridos Reyes Magos” se sucedía una lista interminable de peticiones que en la mayoría de los casos no eran escuchadas. Y así era como los niños, sin darnos cuenta, aprendíamos la estructura de la carta, buena letra, limpieza y presentación, ortografía, puntuación, riqueza de vocabulario, cortesía verbal y una sucesión de asíndeton o polisíndeton.

               Esto sí que era competencial. Aglutinaba conocimientos y habilidades que se aplicaban y utilizaban en situaciones reales. Que te trajeran el juguete deseado dependía del buen comportamiento y las buenas notas y de “saber escribir” una carta. Menudo desafío.

No sé si los niños escriben cartas en la actualidad. Me temo que no. No es necesaria la paciencia o la espera hasta el final de la Navidad si están recibiendo regalos desde finales de noviembre. Todo gracias a la incorporación de la Navidad comercial y consumista americana.

Me comentan algunos adolescentes que ellos no felicitan, como mucho en Año Nuevo. Y esto es un ejemplo de cómo la cortesía y la competencia lingüística de niños y adolescentes van mermando. Los mayores tampoco hacemos mucho más. Escribimos frases típicas y reenviamos mensajes de humor. Algo es algo.

La Navidad es un paréntesis de tiempo libre apropiado para reuniones, juegos, lecturas y cine. Y en todo esto tiene cabida el uso de la lengua y el acercamiento a la literatura de forma lúdica.

               De la competencia lingüística del resto del año hablaremos en otro momento. Por ahora, solo me queda pedir a los Reyes Magos más expresión oral y escrita para comunicarnos, más lecturas para comprendernos, más lenguaje no verbal para abrazarnos y más diccionarios para encontrar palabras y significados exactos. Quizás pequeños y mayores tropecemos alguna vez con las palabras PAZ, AMOR, SALUD y las cuidemos de verdad. ¡FELIZ AÑO! ¡FELIZ DÍA DE REYES!

domingo, 21 de septiembre de 2025

La paz, de otra manera

                                             



Revista "Educando de otra manera" nº 2 del IPEP JAÉN         junio 2025

LA PAZ, DE OTRA MANERA

Dentro del proyecto “Escuela, espacio de paz” observamos las necesidades que existen en nuestro centro. Al tratarse de un centro de adultos no existe la conflictividad de otros centros de Secundaria. Eso no impide que existan otras carencias, especialmente de tipo psicológico, p. ej. problemas de autoestima, ansiedad, trastornos de distinto tipo... que impiden alcanzar la estabilidad y la paz interior. Además, a esto hay que añadir que contamos con un buen número de alumnado extranjero que ha tenido que superar muchas dificultades a lo largo de su vida y que ha visto en la enseñanza de adultos en nuestro centro la posibilidad de mejorar su formación y su calidad de vida. 

Por esto, creí que era interesante acercarnos a su realidad. Conocer las historias personales favorece la sensibilización y la empatía. A lo largo del curso hemos grabado unos vídeos testimonio en la que estos alumnos americanos nos contaban su pasado, hablaban de su paso por el IPEP y de sus sueños futuros. 

Los vídeos resultantes se pueden visualizar en los siguientes enlaces:


LO QUE DEJÉ ATRÁS (PRIMERA PARTE)


LO QUE DEJÉ ATRÁS (SEGUNDA PARTE)

Por aquí dejamos un extracto de frases extraídas de esos vídeos que consideramos de interés:

Jorge Fajardo, Colombia: “La situación de nuestro país nos empujó a venir acá. La situación de amenazas, que ponen en riesgo la vida de nuestra familia. Tuvimos que tomar una decisión muy drástica. Vinimos buscando una nueva oportunidad para rehacer nuestras vidas”

Mabel Muñoz, Colombia: “Por motivos de seguridad y de fuerza mayor tuvimos que venirnos a España. […] El IPEP es nuestro nuevo proyecto de vida”

Danna Carolina Balanta, Colombia: “En mi país con el sueldo se vive muy a ras. […] “En las tardes se puede salir un tiroteo en frente de ti. A los niños los roban mucho, los secuestran”.

Guadalupe del Valle, Argentina: “La situación en mi país no es la mejor ni económicamente ni en el tema de la seguridad. Acá se puede andar tranquilo por las calles a ciertas horas. Allá por la madrugada o a ciertas horas de la noche es muy probable que te roben. Acá es más seguro. Allá el salario mínimo es de aproximadamente cincuenta o sesenta euros. […]  Me gustaría montar un negocio propio”.

Alan Galeana. México: “La situación en mi país es un tanto complicada en cuestión de seguridad debido a los cárteles que allá intentan dominar el territorio en algunas zonas. Mi zona es una zona caliente. Hay bastante crimen organizado operando en esa zona”.

Jhoana Romero, Venezuela: “En Venezuela la situación es crítica. Estamos pasando por una crisis muy fuerte de la cual es bastante difícil salir. Es muy fuerte todo lo que están viviendo los venezolanos. […] Quiero construir un futuro bonito para mi niño de dos años ya que yo no tuve esa posibilidad en mi país”.

Jennifer Maite del Águila, Perú: “En mi país no se puede vivir tranquilamente. […] Me gusta mucho la sanidad y pretendo en el futuro tener mi carrera profesional, terminarla y poder ejercerla”.

Estos son nuestros alumnos y esas son sus historias. Sin duda, han llegado al mejor sitio donde se les puede ayudar a formarse y a cumplir sus sueños en un entorno seguro y agradable: el IPEP de Jaén. 


Las bondades de las actividades complementarias y extraescolares en la enseñanza de adultos



Revista "Educando de otra manera" nº 2 del IPEP JAÉN         junio 2025


LAS BONDADES DE LAS ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS Y EXTRAESCOLARES EN LA ENSEÑANZA DE ADULTOS 

      En nuestro entorno podemos comprobar que hay centros de adultos de distinto tipo: IPEP, SIPEP, CEPER, SEP… Tienen características y alumnado común y a la vez diferente. Hay centros incardinados principalmente a la obtención de un título como es el caso del IPEP. En los restantes, se busca la formación, pero también se prioriza la convivencia, las relaciones sociales y las labores humanitarias de integración y acogida, p. ej. de alumnado extranjero o de edades avanzadas. 

    A pesar de tener claras estas ideas establecidas, este curso nos hemos atrevido a organizar más actividades complementarias y extraescolares. Somos conscientes de la falta de tiempo del alumnado, del absentismo, de la irregularidad en la asistencia, de la prioridad de conseguir un título… Sin embargo, hemos abierto algunas puertas a otras actividades que han sido muy beneficiosas en su formación personal y han tenido muy buena acogida, aunque la participación haya sido minoritaria. 

    Las actividades complementarias y extraescolares enriquecen el currículum escolar. Lo que pretenden es poner al alumnado en contacto directo con la realidad que lo rodea. Además de participar en actividades relacionadas con el Día de la Paz o el Día contra la violencia de género, desde el departamento de Lengua y Literatura hay actividades muy interesantes que se pueden proponer. En este curso nos hemos centrado en los medios de comunicación y el fomento de la lectura. 

    Hemos visitado dos medios de comunicación: Diario Jaén y Canal Sur. Allí, el alumnado ha podido conocer de primera mano los entresijos del funcionamiento de los medios, la evolución a lo largo de los años y el día a día del trabajo periodístico. Esto ha hecho que se percaten de la importancia de estar informados y tener una actitud crítica ante la visión que los medios dan de la realidad. 

    Por otro lado, se ha fomentado la lectura favoreciendo que el alumnado elija libremente lecturas voluntarias y después hemos tenido una tertulia sobre esas lecturas. Es muy interesante ver la percepción que adultos de distintas edades, procedencia y trayectoria tienen sobre algunos libros. 

    Este año, además, hemos tenido la posibilidad de unirnos al curso “Escribir como lectores” del Centro de Profesorado de Jaén, lo cual ha sido una experiencia muy enriquecedora a nivel personal. Todo lo que he ido aprendiendo en ese curso se lo he trasladado a las tutoras de los CEPER y SEP para que en la medida de lo posible se enriquecieran también y lo pusieran en práctica con su alumnado. Además, al inicio de curso, contamos con la visita en el centro de la profesora Laura Benítez, profesora de la Universidad Complutense de Madrid. Este primer encuentro también dejó una huella positiva en nuestro alumnado. A lo largo del curso, el tiempo para leer “El síndrome Mozart” de Gonzalo Moure, que ha sido el libro que nos asignaron, ha sido escaso. A pesar de ello, hemos podido leer fragmentos, reflexionar, debatir, escribir, relacionar con otros contenidos y eso nos ha enriquecido enormemente. A través de esa experiencia nos hemos conocido mucho más, hemos desarrollado la empatía, la cooperación, el trabajo grupal y muchas más habilidades. En algunos CEPER, que han podido dedicar más tiempo, esta experiencia ha sido muy positiva. Y, por último, tuvimos la oportunidad de conocer y charlar con Gonzalo Moure, un escritor con una gran trayectoria, en la Biblioteca Pública de Jaén. Quedé sobrecogida ante el silencio y la atención con la que lo escuchaba nuestro alumnado. Ese día recibieron mensajes importantes para sus vidas. 

    Creo, por tanto, que estas iniciativas mejoran nuestra práctica educativa, enriquecen a nuestro alumnado a todos los niveles. Por una parte, a nivel educativo en cuanto a construcción de conocimientos y acercamiento a la realidad, pero, sobre todo, a nivel humano. 
    
    A veces, las actividades extraescolares se encasillan como un día de fiesta o un día perdido, pero bien planificadas, con trabajo previo o posterior, tienen gran utilidad. Un día fuera del centro puede ser mucho más beneficioso que muchas de nuestras explicaciones dentro del aula. Y tratándose de alumnado adulto, creo que el interés y el beneficio puede ser mayor. Algo parecido recoge Nuncio Ordine en su libro La utilidad de lo inútil: “la primera tarea de un buen profesor debería ser reconducir la escuela y la universidad a su función esencial: no la de producir hornadas de diplomados y graduados, sino la de formar ciudadanos libres, cultos, capaces de razonar de manera crítica y autónoma”. 
    
    Gracias a quienes habéis participado y a quienes lo habéis hecho posible. Quizá el regalo que se lleva el alumnado sea una experiencia nueva que reoriente sus vidas o que no vuelvan a tener oportunidad de disfrutar. ¡Quién sabe!

sábado, 28 de septiembre de 2024

Pedaleando


                         Revista "Educando de otra manera" nº 1 IPEP Jaén          junio 2024

PEDALEANDO

Escribí un artículo sobre la enseñanza en el IPEP al término del primer trimestre. Y ahora creo que ya tengo el rodaje de casi un curso para valorar con más detalle la enseñanza en este centro.

La mayoría de mis primeras impresiones se han confirmado. Y a lo largo del curso he seguido viendo nervios, preocupación, ilusión, vidas que se hacen y se deshacen con el peso de las cargas familiares o profesionales. He escuchado palabras como: “Tengo el taller a tope”, “Me han cambiado el turno”, “Mi madre con alzheimer”,... He seguido recibiendo mensajes desde la cárcel como: “Muchas gracias por su apoyo, significa mucho para mí”.  También ha venido una niña de dos años a recoger a su padre y presentármela este: “Mira, Laura, esta es la profe de papá”.

Hemos vivido muchos exámenes y oportunidades extraordinarias: pruebas libres, exámenes fuera del centro,... Después de un curso de trabajo intenso, han tenido resultados bastante buenos. Conforme iban saliendo notas me iban escribiendo o llamando para decirme con una alegría inmensa que habían aprobado. He escuchado a alumnos balbucear a través del teléfono entre lágrimas y sollozos después de enterarse de un aprobado: “Se lo tenía prometido a mi madre, antes de que se fuera”. Y así día a día he visto cómo iban cerrando cuentas pendientes con ellos y con sus familias y al mismo tiempo, abriéndose paso a la incertidumbre de las posibilidades y sueños futuros. 

Algunas de las experiencias novedosas han sido que existe incluso la posibilidad de examinarse en un centro aunque se pertenezca a otra provincia. Pues bien, permitidme una anécdota entrañable. Llegué al examen y en la puerta de la biblioteca había una pareja joven con una bebé de meses en un carrito. Intentaban dormirla para que la madre (matriculada en el IPEP de Almería desde donde nos han mandado el examen y lo corregirán, pero residente en la provincia de Jaén) pudiera hacer el examen con tranquilidad. Empezó el examen y la niña se quedó fuera con el padre pero tiempo después arrancó a llorar desconsoladamente y le pedí a la madre que saliera a coger a la niña. Así que la escena fue de película: una madre joven terminando un examen con su bebé en brazos. Creo que en algún examen posterior tuvo incluso que darle el pecho. 

La realidad, más allá de lo sentimental, es que poco a poco han ido despidiéndose y estamos cerrando el curso. 

Ha sido mucho lo que he aprendido de ellos. Son un ejemplo de los esfuerzos que hay que hacer para conseguir objetivos. Un ejemplo de que nadie te regala nada en la vida. Y es aquí donde quiero hacer una puntualización.

Es posible que circule la idea de que es muy fácil aprobar en el IPEP, de que las notas se “regalan”… Os voy a contar la realidad que yo he conocido: en el IPEP hay muchísimo alumnado matriculado pero un porcentaje muy bajo es el que sigue el curso con normalidad. Me refiero a asistencia regular, entrega de tareas, realización de exámenes, conexión a la plataforma,... El resto han abandonado o han cambiado el rumbo a lo largo del curso. Es verdad que el alumnado que trabaja día a día suele obtener buenos resultados pero ¡ojo!, no les regalamos la nota, lo que ocurre es que se dejan la piel.

Ahora que se acerca el verano, me vienen a la memoria las retransmisiones del Tour de Francia en los tórridos veranos de mi juventud. Aunque el ciclismo es un deporte solitario y con gran dificultad, entonces yo no podía entender que el equipo apoyara y tirara de un corredor. Y ahora es lo que veo en mis clases a diario. No todos lo consiguen pero sí los que no dejan de pedalear durante todo el año. Cuando pueden, como pueden, a deshoras, a contratiempo, con el viento en contra, con pinchazos,... Muchas veces se genera un buen ambiente en clase que hace que se constituyan en equipo, en red, en amistad, en el impulso que necesitan para coronar el siguiente puerto o el final de etapa. Y así han atravesado el curso. En solitario, en grupo, con nuestra orientación y ayuda, por supuesto,... como supervivientes de sus vidas pero siempre PEDALEANDO.


viernes, 26 de enero de 2024

Unos héroes peculiares

 El el blog CHANGING PERSPECTIVES ON EDUCATION THROUGH ERASMUS PLUS (ERASMUS + IPEP JAÉN)

                -ARTÍCULO EN ESPAÑOL


                -ARTÍCULO EN INGLÉS




El artículo también ha aparecido en Ideal Jaén (28.01.2024):

Enlace a la versión digital


UNOS HÉROES PECULIARES

    A lo largo de la historia hemos conocido muchos héroes. Normalmente se han asociado a las hazañas y victorias en guerras, a la fuerza física, a la inteligencia para arengar y dirigir a las masas, en definitiva, a la capacidad para superar los obstáculos de la vida y ser líderes de una comunidad. Así nos lo han contado las grandes epopeyas de la Antigüedad y, en el siglo XX, el cine ha dado buena cuenta de ello.

    Hay nombres que irremediablemente asociamos a la guerra: Troya, Sarajevo, Ucrania, Gaza,… y algunos por desgracia siguen siendo actuales. Sigue habiendo héroes y villanos, según desde el punto de vista que tomemos. Pero en esta ocasión son otro tipo de héroes.

    Me estoy refiriendo a los adultos que se dedican a mejorar su formación académica y su vida profesional, compatibilizando esto con su vida familiar y profesional. Algunos están incluso privados de libertad en centros penitenciarios.

    En esta época en la que se busca el dinero fácil, el trabajo escaso o el desprecio hacia el conocimiento, ellos me parecen héroes modernos, antisistema que buscan salir del desempleo o de la precariedad laboral y lo hacen en condiciones muy adversas.

    No es la primera vez que escribo sobre ellos. Cuanto más me acerco a la enseñanza de adultos, más los respeto y admiro.

    Llevo algo más de un trimestre trabajando en el Instituto Provincial de Educación Permanente (IPEP), donde asiste gente que quiere obtener el título de la ESO, Bachillerato y pruebas de acceso a la universidad o a ciclos formativos. Nuestro alumnado aprende de forma semipresencial, a distancia, desde un centro de menores, desde una institución penitenciaria o en algunas localidades en las que cuentan con un CEPER (Centro de Educación Permanente). Además es un centro que forma parte de un proyecto internacional “Erasmus +” titulado: 'Repensando las prácticas educativas para adultos, estudiantes penitenciarios y menores infractores'. Esto implica que hay un intercambio internacional de conocimientos en relación a este tema. Los compañeros que han visitado centros y cárceles fuera de España nos cuentan cómo se trabaja allí. Y hay iniciativas y experiencias realmente admirables.

    Os cuento algunas de las experiencias que he vivido en este tiempo y que, sin duda, me han hecho reflexionar como profesora y como persona:

    Hace unos meses me visitó un alumno extranjero y me dijo que los alumnos españoles no valoran lo que es tener enseñanza gratuita. Me contó su historia personal y algunas anécdotas sobre su país. Vienen de lugares donde la corrupción y la delincuencia están extendidas, las posibilidades de mejorar las condiciones de vida son escasas e incluso la consideración social hacia ellos es desalentadora. En plena juventud ya los ven excesivamente mayores para formarse o cambiar de trabajo.

    Unos días después, un alumno se disculpa por faltar o llegar tarde y me dice que se encarga de enfermedades y cuidados familiares a tiempo completo.

    Es fácil que alguno de ellos exprima demasiado los horarios de descanso y dé alguna cabezada en clase. Y después me cuenta con toda tranquilidad su horario habitual, que quizá pueda empezar limpiando a las cinco de la mañana y terminar en clase a las nueve de la noche.

    Unos buscan mejores opciones laborales y más calidad de vida para ellos y sus familias. Otros quieren sacarse un título sin razón alguna, porque sí, por la satisfacción personal, por cumplir un sueño. Han esquivado el típico discurso del desánimo a su alrededor: ¿para qué lo quieres? ¿dónde vas a tu edad?

    Estos especímenes raros tienen otra peculiaridad. Son educados. Son respetuosos. Veo en ellos atención, sonrisas, agradecimiento. ¡Qué cosas!

    Hablo por teléfono con el alumnado a distancia que tutorizo para interesarme por ellos y la mayoría no tienen un problema, tienen mil. Imposibilidad de compatibilizar horarios, trabajo por turnos, falta de tiempo, hijos pequeños que no tienen donde dejar, enfermedades,... y aun así, muchos de ellos en cuanto pueden me piden ayuda para reincorporarse a sus estudios. Abro el correo y me encuentro un puñado de mensajes dando explicaciones, pidiendo materiales o disculpándose por su ausencia o por entregar la tarea fuera de plazo.

    Otros días me llegan los escritos de mis alumnos de la cárcel. Me cuentan lo sorprendente que les resultó ver que había una biblioteca en el módulo. Y palabras como estas que no me pueden dejar indiferente: “Es un alivio pensar que podría tener otras actividades que no fueran solo fumar o dar vueltas en el patio” o “Estoy deseando seguir con mi viaje en este curso con usted, esforzándome cada vez más, he aprendido a escribir mejor y quiero seguir”.

    Me extraño cuando veo que hay gente en una prisión que quiere leer y aprender. Recuerdo el inmenso trabajo que hacen los bibliotecarios para fomentar la lectura. Recuerdo las bibliotecas desiertas y cubiertas de polvo en las que nadie se interesa por un libro. Los libros son un peligro que la mayoría de la gente esquiva, el peligro de aprender. Tengo en mi retina todavía mi reciente visita al lugar donde estuvo la biblioteca de Sarajevo y otros lugares donde quedan tiros y heridas que se ven o se intuyen. Libros bombardeados, libros ignorados,... y en una cárcel, libros como refugio. Qué ironía.

    Este año me han encargado el proyecto “Escuela Espacio de Paz”. Unos días trabajo por la mañana, otros por la tarde, paso muchos momentos en soledad y pienso mucho en mis alumnos. La vida no es una línea recta y fácil en la mayoría de las vidas. ¿Quién no ha estado expuesto a los contratiempos de la juventud o a que la vida te deje en cualquier momento a la intemperie? ¿Hay nuevas oportunidades? ¿Son estas sus últimas oportunidades para enderezar el rumbo?

    Miro por la ventana, a veces veo amaneceres, otros días atardeceres y me pregunto: ¿Será esto trabajar por la paz? ¿Serán ellos los héroes actuales?

    Ojalá sepa transmitirles lo que pienso: no cejéis en vuestro empeño porque vosotros mejoráis el mundo, sois los auténticos escuadrones de la paz.