viernes, 11 de agosto de 2023

El monedero de mi abuela

 






EL MONEDERO DE MI ABUELA                                        11.08.2023

    El monedero de domingo de mi abuela era negro, ovalado como la piedra gastada de un río y ligeramente acolchado. Sin más adornos ni entresijos. No solo era así el de mi abuela, era el de casi todas las abuelas. A los nietos nos gustaba jugar con el cierre hasta suavizar el mecanismo. Un mecanismo sencillo y complejo al mismo tiempo que ella abría con agilidad y con la prisa de una mujer con mil quehaceres. Para nosotros, en cambio, eran dos bolitas metálicas entrecruzadas que nos ofrecían bastante dificultad para poder escrutar el interior. También rastreábamos los bordes y a veces intentábamos meter el dedo si había alguna mínima apertura hecha con el uso. Con estas fechorías a veces nos ganábamos alguna regañina. Si estropearlo estaba mal, extraviarlo era un pecado mayor que nos conducía casi directos a algún coscorrón.

    Cuando conseguíamos abrirlo, ante nosotros aparecía la sencillez. La sencillez eran dos apartados recubiertos por una tela granate. Y en esa sencillez cabía su mundo y nuestro mundo. No había móviles ni tarjetas ni fotografías ni tickets ni post-it. La sencillez era una llave grande, un pañuelo y algunas monedas deslustradas. Un pañuelo blanco con olor a jabón casero, a mujer mayor, a mesita de noche. El de mi abuela olía a misa de domingo, a letanía y a reclinatorio. Vi que el de otras mujeres también encerraba suspiros, preocupaciones, enfermedades o lutos. Bajo el brillo del plástico a veces se guardaban los escasos ahorros para el último imprevisto, para el viaje a la capital, para aliviar penas y más penas. Excepto cuando llegaban las fiestas. Entonces de allí, de más allá del fondo, salían alegrías para todos los nietos. Alegrías en forma de cinco o de diez duros para gastar en baratijas, en petardos o en piruletas. Alegrías llenas de sencillez pero alegrías eternas. El monedero de la abuela era viejo, quizá extraño, quizá feo, un objeto de otra época pero a los niños nos encantaba tanto como nuestra abuela.

    Ahora, muchos años después, lo coge entre sus manos huesudas y temblorosas. Lo mira con extrañeza como si tuviera que hacer un esfuerzo para adivinar su utilidad. Unos días lo llena con lápices o con las galletas del desayuno hasta que le cuesta cerrarlo. Y se ríe. Se ríe desde otro sitio lejano, desde las travesuras infantiles, desde su boca desdentada. Y aplaude. Y canta: “Ahora que vamos despacio vamos a contar mentiras tralará, vamos a contar mentiras tralará,…”. Algunos días vamos al colegio, al mío, al suyo, al que casi no pudo ir. Y ensayamos palabras nuevas y cuentas de multiplicar endemoniadas. Pero lo que más le gusta es llenarlo de fichas de colores. Llenarlo, vaciarlo, ordenarlas por colores, mezclarlas, desordenarlas, tirarlas al suelo, mirarlas con atención o asombro, volverlo a llenar, vaciarlo nuevamente. Cuando lo abre, sus ojos curiosos buscan un tesoro en su interior como si se tratara la cueva de Alí Babá. Al ver tanto colorido se le llena la mirada de fuegos artificiales. Unos días las llama pesetas, otros son reales o perras gordas. A veces son céntimos, a veces son miles. De la pobreza pasa a la riqueza y vuelve con la misma velocidad. Con ellas compramos comida, ropa y hasta regalos. Pañuelos para el cuello, ovillos de lana, zarcillos dorados, colonia con olor a madera de oriente o sabrosos bizcochos de nuestra confitería favorita. Con ellas retamos a la bancarrota del tiempo. Con ellas, abuela y nieta jugamos a saborear los minutos eternos. Con ellas pagamos el insondable y fugaz misterio de la vida.  

miércoles, 9 de agosto de 2023

La UNED, al servicio del héroe

 





LA UNED, AL SERVICIO DEL HÉROE                                                    08.08.2023

    En este tórrido verano en el que nos venden la heroicidad enlatada en versión americana dentro de una caja fucsia, quiero reivindicar a los héroes anónimos, locales, que andan ocultos en nuestras calles y barrios y que, seguramente, mientras los demás descansamos, están trabajando o estudiando.

    Imaginemos que no se llaman Ken o Barbie sino Antonio o María del Mar, por ejemplo. Imaginemos que tienen padres, hijos y trabajo. Imaginemos que madrugan para atender las obligaciones con todos ellos y a lo largo del día van cambiando de tarea sin descanso. Además, han retomado aquella lejana inquietud de mejorar su vida profesional y se ha matriculado en la UNED. Después de todos esos compases de espera que la vida les ha dibujado, ahora quieren obtener el título de bachillerato y andan peleándose con los comentarios de texto, las matemáticas o el inglés. Y esto los obliga a pedirle otro esfuerzo al despertador y ponerlo antes de las seis o a caer dormidos sobre los libros a la una de la madrugada.

    En nuestra sociedad, el conocimiento y el esfuerzo están bastante denostados. El sistema educativo está lleno de defectos y desatinos pero posee la gran virtud de que en el momento en que una persona decida mejorar sus nivel educativo tiene al alcance infinidad de posibilidades e instituciones a su servicio.

    Y una de esas posibilidades la ofrece en los niveles superiores de forma encomiable desde hace más de cincuenta años la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Esta institución que hace un tiempo era rutinaria, asentada sobre casetes y fotocopias, ahora es una realidad viva y rica, que combina presencialidad con tecnología avanzada, materiales modernos y comunidades virtuales. Una institución que acompaña al alumnado adaptándose a su ritmo y ofreciéndole infinidad de servicios. Una universidad distinta enmarcada en el ámbito educativo europeo con el mayor número de estudiantes del país.

    Facultades, escuelas técnicas, centros asociados, centros en el exterior, idiomas, cursos de verano, UNED senior, actividades de extensión universitaria, multitud de grados, grados combinados, másteres universitarios, programas de doctorado, formación permanente, formación en centros penitenciarios y para soldados en misiones internacionales, grupos de investigación, convenios con empresas, proyectos I+D+I, acuerdos de formación internacionales, biblioteca con sello de calidad, orientación y empleo, bolsa de prácticas, oferta cultural y deportiva en abierto,...

    Estos son solo algunos ejemplos. La realidad pueden verla al alcance de un clic o en las propias aulas. Y ahí está Antonio que en estos días sigue preparando ese examen pendiente de septiembre. “Seño, esto a mí esto no me sale”. Lo recuerdo tomando notas y preguntando dudas, quejoso de sus dificultades pero sin cejar en el empeño, tropezando, volviendo a intentarlo y superándose cada semana.

    Estos héroes sí merecen que mis palabras se confabulen para construirles un monumento. Aunque este texto lo entienda a medias y me repita: “Seño, con el texto de esta semana te has lucío” sé que en el fondo de su mirada ilusionada y su sonrisa pícara, lo ha comprendido. Adelante, siempre adelante. 

miércoles, 12 de julio de 2023

Entre urnas

 



ENTRE URNAS                                              10.07.23

 

     Hay rutinas que se repiten en la transición entre la primavera y el verano. La recta final del curso, los planes de vacaciones, los primeros días de calor aciago, los exámenes, el cansancio,… Nada nuevo.

     La novedad procede del ámbito político. Cada localidad ha elegido sus corporaciones municipales con normalidad democrática, a veces con sorpresas y curiosidades, por ejemplo, empate de votos que ocasiona que se elija el alcalde con una moneda al aire. En Jaén, un resultado muy cercano entre las dos fuerzas más votadas.

     Esto evidencia la importancia de un voto, de cada voto. La voz de cada uno de nosotros por un día. Me recuerda a los recientes exámenes de selectividad u oposiciones en los que décimas o centésimas de punto pueden determinar el resultado y el destino de los examinandos.

Tras unas semanas de negociaciones se ha impuesto un escenario nuevo con la presencia determinante de "Jaén merece más". La lista más votada se ha obviado y el nuevo partido se ha inclinado hacia el árbol que más sombra da en la actualidad. 101 medidas propuestas con altos objetivos más allá de lo municipal dan para mucho.

     Recuerdo la primera columna que escribí en este periódico en la que defendía que Jaén merece mucho más. Espero que ahora que tienen la oportunidad, no quede en agua de borrajas.

     El último mes no ha podido tener más emoción y tras unos días de gobierno ya hay algún paso atrás en forma de dimisión. Las coaliciones son difíciles así que se avecina una legislatura con más sorpresas que "Juego de tronos". La seguiremos con intriga y esperanza para esta tierra demasiadas veces ninguneada.

     Y antes de aliñar el potaje local, el presidente del gobierno nos reclama para las elecciones nacionales en pleno verano. Los españoles nos quedamos patidifusos ante esta noticia. Recuerdo memes graciosos y reacciones con las que nos identificamos, como la de la periodista Angels Barceló.

     Así que nosotros en lugar de andar entre chiringuitos o entre pucheros como andaba Dios según Santa Teresa, este mes toca estar entre urnas. Seguro que hay imágenes curiosas en esta campaña en las que los candidatos intentarán vender la moto acuática en playas y piscinas. Otra vez más recae sobre el ciudadano hacer un esfuerzo extra para cumplir con el deber democrático. O a lo mejor lo que interesa es ponérselo difícil. Los resultados y el futuro político, con sanchismo o sin él, ya se verán.

     En cualquier caso, ante tantos cambios, ante tanto equipo de gobierno con zapatos nuevos, comparto la petición que les hizo a todos ellos Alberto Conejero en los premios Ideales 2023 hace unos días en Jaén: "Os pido que creáis en la cultura. Lo que se da en cultura no es un gasto sino una inversión. La cultura hace territorio, hace nacionalidad, hace identidad, tiene rendimiento económico, crea ciudadanos más libres, con más fondo ético y moral [...] La cultura genera confianza para poder hacer de Jaén una tierra próspera, feliz y libre". Amén. 


martes, 6 de junio de 2023

¿Inteligencia?

     


                                                                                   Enlace a Ideal Jaén


¿INTELIGENCIA?                                                                            04.06.2023

    Todos recordamos cuándo apareció Internet. Desde entonces, instalamos programas, descargamos información, usamos redes sociales, aceptamos cookies,… la mayoría de las veces sin conocer dónde nos metemos. Ya se sabe, la letra pequeña. Tras lo supuestamente gratuito, somos nosotros la mercancía.

    La tecnología ha permitido avances impensables pero también nos ha atontado haciéndonos adictos a ella. Con los móviles nos aislamos, nos convertimos en zombies y nos relajamos como si fuera el chupete de los adultos. Nunca hemos estado tan hiperconectados y al mismo tiempo tan solos.

    Asociamos tecnología a progreso, a primer mundo, a modernidad. Aunque hace unos días leí en la novela “Marina” de Ruiz Zafón un fragmento que me dio una bofetada: “¿Qué clase de ciencia es esa, capaz de poner un hombre en la Luna pero incapaz de poner un pedazo de pan en la mesa de cada ser humano?”.

    En educación, se fomenta su uso con ingentes partidas económicas. En el ámbito familiar, ponemos un aparato en manos de un bebé y elogiamos su habilidad para tocar la pantalla.

    Paradójicamente, no hacen lo mismo los colegios elitistas en los que se escribe a mano, se hacen manualidades y juegos, se fomenta el contacto con uno mismo y con el entorno, ... todo ello sin pantallas. Algo sabrán del tema los prebostes del negocio tecnológico como Steve Jobs o Bill Gates que han limitado o directamente prohibido el uso de la tecnología a sus hijos hasta una determinada edad.

    Recientes investigaciones de universidades americanas están comprobando que el cociente intelectual de la población está descendiendo por primera vez en el último siglo. National Geographic menciona la contaminación, la alimentación, los sistemas educativos y el aumento negativo del uso de las redes sociales como principales causas de este descenso. Hay caídas en lógica, vocabulario y resolución de problemas, entre otras habilidades. Esto afecta por ejemplo al desarrollo cognitivo, a la reflexión o al pensamiento crítico.

    Por otra parte, no será la COVID el hito más importante del s. XXI. Vamos a asistir a un cambio histórico sin precedentes a través de la Inteligencia Artificial. El mundo que se está gestando no es futuro sino presente y provoca tanta curiosidad como inquietud. Son muchas las herramientas que están compitiendo en una carrera imparable por instalarse en nuestras vidas. Quienes hemos probado aplicaciones como ChatGPT, hemos visto sus increíbles posibilidades en creación de textos, que paulatinamente se irán perfeccionando.

    Ante esta nueva realidad, ha ocurrido un hecho insólito. Elon Musk junto con más de mil expertos han pedido pausar los avances en investigación de Inteligencia Artificial porque “podría poner en riesgo a la Humanidad” y lo comparan con la tecnología nuclear.

    La ficción ya se ha adelantado abriendo camino en libros, series y películas. Todo cambiará, desde la educación, el mercado laboral hasta el cuidado de las personas mayores. Habrá importantes beneficios como avances en investigación, manejo de gran cantidad de información, reducción de errores o automatización de procesos. Como contrapartida habrá pérdida de seguridad, de veracidad de la información, confusión, control o falta de libertad. Esto ocasionará problemas políticos, sociales o éticos.

    La Inteligencia Artificial es útil si se utiliza adecuadamente. Pero debemos ser conscientes de que estamos jugando con fuego, no hay una regulación legislativa y además, vivimos en una sociedad sin valores en la que el acuerdo no es fácil y en la que solo interesa maximizar los beneficios económicos.

    Se están creando superhombres, máquinas dioses superinteligentes, que no cometen errores humanos y les estamos dando todo el poder para que nos dominen. La Inteligencia Artificial hará lo mismo que el cerebro humano pero con mayor rapidez y exactitud. Mientras tanto, nosotros perdemos habilidades. No parece muy inteligente por nuestra parte. Me recuerda a aquellos mitos clásicos en los que los dioses controlaban y sometían a los hombres.  

    La tecnología es apasionante, pero no es lo mismo el uso, o incluso el abuso, que este salto tecnológico que nos esclavizará. Si las máquinas lo hacen todo, estamos abocados a dejar de pensar, de razonar y de existir. “Pienso, luego existo” dijo Descartes. ¿Será la Inteligencia Artificial la que busque vida inteligente entre los humanos? ¿Vivirá por nosotros?

    Esperaremos sin miedo, con cautela, abiertos al progreso, lo que nos depara el futuro artificial y deshumanizado que se avecina. Las abuelas de mi infancia resumirían estas alternativas con dos expresiones: “Hay que abrazar lo que venga” o “Señor, llévame pronto”. Pues eso, esperaremos.

    Mientras tanto seguiré escribiendo a mano, oleré las rosas de mi jardín, caminaré entre los árboles, amasaré pan, cocinaré recetas familiares que no conoce ChatGPT, cometeré errores y releeré para no olvidarlo el poema “Beso artesanal” de Mario Benedetti”: “De los medios de comunicación/ en este mundo tan codificado/ con Internet y otras navegaciones/ yo sigo prefiriendo/ el viejo beso artesanal/ que desde siempre comunica tanto”.

miércoles, 19 de abril de 2023

La fuerza de la palabra






                                                LA FUERZA DE LA PALABRA                                                19.04.2023

    Estamos en época de mociones de censura, campañas electorales,  guerras enquistadas, negociaciones rotas y huelgas en media Europa. En resumen, problemas por doquier. Ante todos estos frentes, la mayoría de las veces se opta por la polarización, la falta de flexibilidad y de diálogo. Y en los casos más extremos, por la violencia. Encasillamos a los demás y hacemos oídos sordos a sus razones. Creemos que con ceder un ápice, vamos a perder nuestra parcela de poder.

    Por otra parte, veo en los centros educativos cómo progresivamente se amplían las horas de oratoria y debate. Se han multiplicado los torneos en los institutos: en el centro, a nivel provincial, autonómico,... Y con muy buena acogida. En la provincia de Jaén han participado veinticuatro equipos este año. Y en toda Andalucía, muchos más. No solo en español, también en inglés y francés. Los mejores equipos de cada provincia irán a la final autonómica que se celebrará en Granada en abril.

    Con esta actividad, los adolescentes se inician en la investigación y el conocimiento en profundidad sobre un tema a través de fuentes fiables, sin titulares sensacionalistas o información sesgada. Es un aprendizaje duro pero beneficioso a largo plazo. Además, aprenden a hablar en público y a dominar la retórica y la oratoria. Me alegra ver cómo distinguen falacias y manipulaciones y son avezados en el arte de la persuasión. Contemplo sus ojos atentos escuchando la valoración de los jueces.

    En medio de la incertidumbre que rodea al mundo educativo, de esto sí podemos estar plenamente seguros de su eficacia. Los jóvenes introducen, argumentan, refutan, sintetizan, matizan, improvisan preguntas y respuestas,... Y así podríamos seguir enumerando más bondades sobre el debate.

    Cuando los equipos se van curtiendo año tras año, se adquiere una soltura envidiable. Todo esto no sería posible sin profesorado implicado. Solo ellos saben las horas que les dedican, horas que no aparecen en ningún horario. Y cuando llegan las semifinales y las finales, asistimos a una brillante puesta en escena, parecido a las de un mundial de fútbol. Construyen belleza y sabiduría, vencen y convencen a través de sus palabras. “Tristes armas si no son las palabras” decía Miguel Hernández. Nos dan una lección de madurez que nos deja apabullados. Os aseguro que verlos debatir es de las pocas experiencias que me hacen tener esperanza en el futuro.

    Con ese intercambio de posturas, con ese dominio de pros y contras, crecen siendo menos radicales, más empáticos y más demócratas. Y al público nos invitan a pensar, sentir, oscilar entre las dos posturas trazando caminos hacia la verdad.

    Lo triste es que les enseñamos todo esto para después abocarlos a ese desierto espantable, a esa morada de fieras que es el mundo. Un mundo en el que muchos adultos quizás no estemos a la altura. Ojalá que no pierdan la frescura y la autenticidad. Y cuando les toque abandonar el salón de actos del instituto para defenderse en el mundo, su mejor arma siga siendo la fuerza de la palabra.  


 

lunes, 13 de marzo de 2023

50 años de ALEA

 






                                            50 AÑOS DE ALEA                                                                            12.03.2023

    “Alcancía, aljofifa, arrenguango, avenate, borrega, calentitos, chaleco, chapú, chorraera, chuminá, engañifa,  jipío, regomello, rejuela, retestinar, saquito, tabalá, tabefe, telera, trasconejar”  son apenas veinte palabras de la muchas que se utilizan en los más de ochenta y siete mil kilómetros cuadrados con los que cuenta Andalucía.

    Entre los más jóvenes, muchas son desconocidas como sucede con las realidades a las que nombran. La mayoría no están en los diccionarios sino en la memoria frágil de los mayores o en cuadernos de pequeñas investigaciones caseras. Al oírlas volvemos con nostalgia a nuestro pasado, que suele estar a demasiadas horas y kilómetros de distancia. Muchas de ellas llevan en su ADN matices de nuestra forma de ser, el sonido y el sabor a trabajo y a humildad, a aceituneros, a pescadores y a mujeres amasando pan en las tahonas de sus pueblos. El verdadero sabor andaluz.

    La estandarización y la globalización o el abuso de extranjerismos llevan a abandonar nuestras palabras y que pasen de ser obsolescentes a olvidarse definitivamente.

    Como estamos en días de entrega de banderas y reconocimientos, el mío va para los lingüistas que hace cincuenta años iniciaron un admirable proyecto de investigación sobre las hablas andaluzas que ha sido la base para todos los trabajos posteriores. Se trata del Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía (ALEA). Dirigido por el castellonense Manuel Alvar, con la colaboración de Antonio Lorente y Gregorio Salvador. Estos tres profesores recorrieron 230 localidades hablando con los lugareños, preguntando, recopilando información sobre lengua y costumbres de cada pueblo. Este ingente trabajo se condensó en seis volúmenes y recoge en 1900 mapas una infinidad de información. Información sobre nosotros. Para los que nos gusta adentrarnos en la Dialectología y en la Sociolingüística, bucear en estos mapas es un auténtico placer.  

    Amar nuestra tierra es, aparte de pagar impuestos, conocerla. Y todo empieza por nombrarla. Siento admiración y rabia al mismo tiempo cuando son los de fuera quienes saben más que nosotros de lo nuestro, quienes me enseñan los paisajes y las bondades de mi tierra,  quienes juegan con nuestras palabras con otros acentos, quienes explotan nuestros productos,... mientras nosotros seguimos tropezando año tras año en la misma piedra: la de la ignorancia, la falta de valoración y de compromiso. Caemos muchas veces en la vanidad y en el orgullo huero. Creemos que amar Andalucía es defender los tópicos que más que ayudar nos lastran. No somos los mejores ni los peores. Pero sí que podemos ser mejores. Y en algunos campos, ya lo somos.

    Tenemos un magnífico producto que ofrecer al mundo: un lugar privilegiado, una tierra rica en variedad y producción, grandes profesionales, arte, patrimonio, cultura y un sinfín de bondades que sin nuestro cuidado y esfuerzo no prosperarán. Y todo empieza con las palabras, que nos abren la puerta de siglos de historia, sabiduría milenaria, mestizaje cultural que conforman nuestra forma de vida. Sin cuidar el pasado, no podremos ganar el futuro. Sin inquina, con la mano tendida. Por Andalucía, por España, por la Humanidad.

 

lunes, 30 de enero de 2023

Callejeros ilustres

 





CALLEJEROS ILUSTRES                                                            30.1.2023

Enero. El frío enero. Se acabó el tiempo de ser felices por obligación. Ahora toca serlo de verdad y capear los temporales. Ya podemos abandonar el espíritu navideño y las labores solidarias hasta el año que viene. Con la carrera de San Antón, tan vibrante como siempre o más, cerramos las fiestas. Ya se sabe: “Hasta San Antón Pascuas son”.

Hemos asistido en muchos sitios a un despliegue navideño propio de año electoral. Fastuosidad que invita a seguir confiando en quienes ya gobiernan. Quedan meses de campaña desaforada. Es tiempo de agasajar a la población esperando su respuesta en forma de voto. Habrá baños de multitudes, interés por temas olvidados, besos a niños y ancianos por doquier,... Ojalá que tomen nota de lo que de verdad hace falta más allá de las imposturas.

Entre los acuerdos que se han alcanzado últimamente en Jaén hay uno que me ha emocionado. A finales de noviembre se aprobó en pleno el cambio de nombre de calles, plazas y parques. Con ello se pretende reconocer la labor de hombres, mujeres y colectivos destacados.

Es un tema espinoso; poner un nombre supone quitar otro. Muchas veces estos cambios están motivados por afinidades ideológicas o de otro tipo. Me contaba un amigo que su calle había cambiado de nombre cuatro veces a lo largo de su corta vida.

Hay nombres que entroncan con el pasado más lejano, como los de gremios medievales. Lo fácil es nombrar como calle de las Nuevas Tecnologías, Primavera o de la Constancia. Todos ellos son casos reales. Lo difícil es seleccionar quiénes son los hombres y mujeres ilustres de un lugar sopesando justamente sus luces y sus sombras, su huella beneficiosa e imborrable por encima de egos y protagonismos absurdos. Ahí es nada.

Las mujeres, también en este tema, han quedado relegadas. Hace unos años la profesora malagueña Rosa Liarte inició el proyecto “Merezco una calle” con el que pretendía eliminar la invisibilidad de las mujeres en los callejeros. Esta iniciativa, afortunadamente, se ha extendido por muchos lugares (www.merezcounacalle.com).

Valoro a todos los recién homenajeados, especialmente a los que se han implicado en causas educativas y sociales. Y hay uno que aglutinó todas las buenas cualidades que puede tener un hombre. Polifacético y carismático como él solo: maestro, humanista, escritor, colaborador en la prensa, implicado en asociaciones vecinales, amante de su tierra y de su gente, miembro activo de la ONG Quesada solidaria y mil cosas más. Con su sencillez y bondad encandilaba desde que cruzabas unas palabras con él. Era un placer escucharlo hablar de sus viajes a Nicaragua y Guatemala. Sus palabras entusiastas y comprometidas nos trasladaban hasta allí y nos hacían “arrimar el hombro” gustosamente. En esos países, con su implicación y la de sus compañeros se crearon más de cincuenta escuelas y se rehabilitaron otras tantas. Se llamaba José Román Grima y, por fin, tiene un monumento en su ciudad este jiennense universal. Seguro que le gusta el sitio elegido: una plaza dedicada a maestras y maestros.

jueves, 29 de diciembre de 2022

Entre la luz y la oscuridad

 






ENTRE LA LUZ Y LA OSCURIDAD                        28.12.2022

    La vida cotidiana nos sorprende con gran variedad de vivencias. Hace unos días, en este mes de diciembre, dejé olvidado mi bolso en el banco de un parque. Después de la angustia correspondiente, de forma milagrosa, lo vi en el asiento de una familia que se reunía en un restaurante. Lo habían cogido y esperaban a la policía para entregárselo. En pocas palabras y gestos que lo decían todo, expresamos el agradecimiento y ellos dejaron al descubierto su menú de valores.

    Horas más tarde, vi cómo en medio del alumbrado navideño, un antiguo alumno, cincuentón por lo menos, abrazaba a su maestra de infantil con la misma ternura como si estuvieran en aquella clase lejana.

    Parece todo tener el barniz mágico y sentimental del anuncio de lotería pero fue real. En estos días también nos llega la labor solidaria de múltiples asociaciones que forman otra familia sin sangre, que piden y reciben ayuda para gente que ni conocen. Aunque parece que en Navidad hacen el agosto, están todo el año codo con codo.

    Es el mismo barniz de la familia que se sobrepone a los problemas y aguanta  los chaparrones, como la inestabilidad laboral o la subida de precios que agobia hasta asfixiar. Y de manera más íntima, cada uno de nosotros luchamos con nuestras penas y dificultades y nos levantamos intentando enderezar el mundo cada día.

    Nos quejamos de lo mal que está todo. Y con razón. Lo que más duele: esa guerra cercana por la que Europa se desangra en medio del sinsentido. Pero me niego a rendirme. Dentro de cada uno de nosotros, ahora y durante todo el año está la luz y la oscuridad. Como escribió Rafael Guillén: “Se existe por instantes de luz. O de tiniebla.” 

    Para los creyentes, cada diciembre brilla la luz de Dios, como canta el villancico. El resto se apunta a la fiesta de los reencuentros, los buenos deseos, la música pegadiza y las luces que invitan al consumo y a la alegría. Y todos, aparentemente felices, nos unimos de una u otra manera al espíritu navideño. 

    ¡¡El espíritu navideño!! ¡¡Tonterías!! El espíritu navideño dura todo el año en el corazón de las personas buenas. Todo lo demás es un envoltorio de luces y sonido que nos reblandece hasta la cursilería. 

    Cada Nochebuena me asomo un momento a la calle mientras se ultima la cena, siento el frío en la cara y veo la iluminación humilde de los pueblos, las luces encendidas en las casas con alegres reuniones familiares, las casas apagadas, cada vez más por desgracia, y por último, busco en silencio la luz de las estrellas.

    No es el alumbrado. Es la luz de nuestro interior, que está todo el año iluminándonos a nosotros y a los que se dejan encender por nuestros “fueguitos”, como los llamaba Eduardo Galeano. Solo tenemos que seguir el consejo de Ángeles Mora en un poema reciente: “Buscar la luz,/ no mirar por los rotos/ donde el rencor oculta/ su negrura infinita.” FELIZ NAVIDAD.